jueves, 31 de agosto de 2017

Minnie, historia de una prostituta (parte 1)

El hielo golpeaba el vaso cada vez que Minnie tomaba un trago, ese ruido la relajaba, y el copazo de whisky tambien, sobretodo el copazo de whisky.Había sido un día duro en el trabajo, un par de subordinadas se habían ido de los Illuminati por culpa de Trump y su manía de agarrar coños, más tarde se había enterado de que la organización secreta “cucamonga” cada vez contaba con más miembros, ojalá supiese donde se encontraba su base secreta, había buscado por todos lados, excepto Seattle, quien querría montar una organización allí? Sabía que se le escapaba algo, pero no podía comprender el que, era en días como esos en los que se planteaba si de verdad había hecho bien al entrar en este mundo de locos o si se tenía que haber negado a participar.
Todo empezó una noche oscura de verano, Minnie vagaba las calles prostituyéndose, no por necesidad, sinó por vicio. En aquel entonces aún no estaba casada, así que utilizaba su nombre de soltera, Selena.
Iba con un vestido que apenas tapaban su cuerpo, pero ese era el objetivo, enseñar la mercancía. Como vio que no venía nadie decidió descansar un rato y se fue al bar de la esquina a comer un poco de queso. Todo estaba vacío, solo había una mesa ocupada por un hombre y un pato, ambos vestidos de negro y con gafas de sol, lo que llamo la atención de nuestra simpática puta, porque ir de negro en verano es un suicidio, todos sabemos que la ropa oscura da más calor. Se acercó a la barra y pidió su plato de queso, entonces se acercó el pato y se presentó, su nombre era Lucas. Selena creía que este se acercaba para ligar con ella, pero se equivocaba de cabo a rabo.
Lucas le ofreció un trabajo, seguiría siendo puta, pero no tendría que trabajar en la calle, le dejarían un local y una habitación, también le prometieron un buen sueldo y clientes influyentes con los que podría ganarse unas buenas propinas, pero no podía hacer preguntas. Selena aceptó, pero no se conformó con ese puesto mucho tiempo, conoció a un ratón, Pikachu, al que le había alcanzado un rayo dotándolo de unos poderes eléctricos y un pene extraordinarios. Este era dueño de una empresa importante llamada Nintendo, por lo que si Selena conseguía casarse con el se haría con la mitad este negocio. Fue en ese momento cuando todo cambió para siempre.
Sus jefes se enteraron de lo que se proponía la ratoncita, y al contrario de lo que esta se creía, la animaron a seguir adelante y le ofrecieron un ascenso, sería un miembro importante de aquella empresa, así que debían contarle en que consistía todo aquello. El puticlub no era más que una tapadera para hacerse con las empresas más importantes del mundo y poco a poco ir conquistando todo el mundo, pero para eso la ratoncita debía comprometerse y unos años después, una vez que ya nadie sospechase, matar a su marido para hacerse con el poder de Nintendo. Minie ávida de poder aceptó la propuesta y poco después, siguiendo las órdenes de sus jefes le pidió a Pikachu que se casaran, este aceptó, firmando así su sentencia de muerte.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Invasión, entrada 2, Murcia soterrada

Ya estamos llegando a la civilización, espero que el entrenamiento nos haya servido para algo y nos mimeticemos bien con los humanos del lugar. Solo hemos venido dos individuos a explorar el terreno, los demás se han quedado en la nave desde donde pueden ver todos nuestros movimientos y nos ayudarán en caso de que tengamos algún problema.
Localizamos al primer homínido, un varón alto, de unos 34 años, nos acercamos a saludarle y le preguntamos donde se puede ir a tomar una cerveza, que según nuestros datos, es la bebida más popular de este planeta. El hombre nos contesta, pero hay un problema, no lo entendemos, este no castellano, el idioma que hemos aprendido para la misión. El humano ve, que no lo hemos comprendido y vuelve a respondernos, pero sigue sin existir una comprensión, así que preguntamos a la nave, pero ellos tampoco saben que hacer, sus datos no explican nada de esta extraña lengua. Es frustrante, entre todo el equipo conocemos unas doscientas lenguas, todas ellas muy diferentes entre si y provenientes de todas partes del universo, pero nada parecido a esto. Le damos las gracias al terrícola y nos vamos a ver si todos los habitantes de esta zona hablan igual. Caminamos cinco minutos sin ver a nadie hasta que nos volvemos a encontrar con otro humano. Le preguntamos donde está la gente y nos dice que están todos en los huertos, a este se le entiende mejor, dice que no es de aquí, sino de Albeceta o una cosa así. Según nuestros informes la gente de este planeta guarda su sabiduría en unos objetos llamados libros, así que le preguntamos al amable homínido donde podremos encontrar uno, pero al parecer aquí no se usan esas cosas, por lo que nos cuenta han descubierto la electricidad de milagro.
Basándonos en estos datos los humanos que aquí viven no son dignos de continuar existiendo, pues no guardan ninguna sabiduría y no se les entiende nada cuando intentan comunicarse, además los edificios son horribles, parece que están construidos con deposiciones de shfhyuo. Estamos hablando de una población poco evolucionada e insignificante, así que procederemos a su soterramiento.

martes, 29 de agosto de 2017

Canción de fuego y trueno (parte 3)

Charminder había fallado a la hora de matar a su madre, pero seguía con la intención de acabar de una vez por todas con los Illuminati, pero para ello necesitaba un plan y refuerzos, así que montó la organización “Cucamonga”, con base secreta en Seattle (aunque si lo digo no es tan secreta... Bueno, no se sabe donde estaba la base, en Seattle seguro que no, no busquéis por allí que no está). Ahora necesitaba encontrar gente que se uniese a su causa, pero no era fácil, porque la mayoría de la gente que conocía Charminder eran clientes de su madre, Minnie la prostituta, y nadie estaba dispuesto a desafiarla, así que el ratoncito tuvo que salir de la ciudad para buscar miembros para “Cucamonga” (cuya base, repito, no está en Seattle). 
En el camino se encontró a un grupo de equinos que estaban de fiesta, Charminder no sabía si se trataba de unicornios o yeguas de despedida de soltera, pero intentó persuadirlas para que se unieran. Les explicó toda la historia y la mayoría se mostraron interesados, así que el roedor les dio una tarjeta con la dirección de la base secreta y les pidió que estuviesen allí a las dos semanas para organizar el plan definitivo. 
Más tarde se encontró con un dragón, el cual se fijó en Charminder nada más verlo, y ya cuando se enteró de que el pequeño ratoncito tenía aliento de fuego se enamoró completamente de él. Este vio rápido lo que pasaba y zorreó un poquito para convencer a Josete, el dragón. Charminder se arrimó a él, mientras se retorcía un poco la cola, y cuando estuvo a su lado, le acarició el brazo de arriba a abajo mientras le preguntaba si iba al gimnasio, y le dejaba caer que alguien tan fuerte como él era lo que estaban buscando en el grupo. Josete, que estaba más caliente que Málaga en Agosto, cayó completamente en su trampa y prometió ayudarlo. 
Mientras “Cucamonga” iba tomando forma, Trump logró hacerse con la presidencia de Estados Unidos, y creó muchas leyes para favorecer a los Illuminatis y perjudicar a aquellos que se alzaban contra él. Eso ayudó a concienciar al mundo e hizo que se unieran seres de lo más disparatados a la organización, como una pareja de koalas prometidos (las nuevas leyes de Trump prohibían las bodas entre koalas, por considerarlo algo antinatural), un ogro con su esclavo, el hombre de hojalata (Trump le agarró el coño a Dorothy, esto le afectó tanto que se volvió adicta a las drogas, y vendió al hombre de hojalata al ogro gitano Manolo, que era chatarrero, para poder comprar crack) y a una señora asiática muy rara que solo sonreía y decía “auriculareh”. Por fin estaban listos para plantarle cara a los Illuminati y así proteger al mundo entero de sus horribles intenciones.

lunes, 28 de agosto de 2017

El oeste (parte 1)

En el oeste se encontraban las ciudades de los muertos, lugares en los que reinaba el caos y la confusión, en los que no brotaba nada más que maldad, pero Hugo tendría que adentrarse allí para salvar lo que más quería en este mundo, su PlayStation 4.
El día anterior Hugo estaba en su casa jugando a Rayman en su videoconsola cunado le entró un poco de hambre, paró la partida y fue a ver que había en la nevera. Estuvo dos minutos mirando, pero no se decidía entre hacerse un bocadillo de chorizo o tomarse un colacao con aquellas galletas de dinosaurios tan ricas. Al final optó por el bocadillo, porque sabía que si comía de esas galletas se iba a entretener y no iba a acabar la partida, pues le encantaban los dinosaurios y se podía pasar horas recreando lo que el creía que había sido la extinción de estas criaturas. Volvió al salón para seguir jugando con su Play, pero esta no estaba, solo había una nota que decía lo siguiente:

“Te hemos robado la Play y nos la llevamos al oeste, pringao. Si tienes lo que hay que tener ven a recuperarla, procura no morir en el intento.

                                                                               Atentamente, los ladrones

P.D.: También hemos matado a tu amigo, el rubio, el hijo de la Mari, la de la librería de la esquina. ¿Como que no sabes quien es? Si hombre, que su hermana salió con el Kevin, el hijo de la Dolores... ¿Ya te suena? ¿Como que no lo conocías? Bueno, pues ahora ya lo hemos matado, no se puede hacer nada, olvídalo, lo importante es que tenemos tu Play muajajaja.”

Hugo dio una patada llena de ira al sofá, se preguntaba como podía haber gente así de cruel, capaz de robar una videoconsola inocente, solo por el hecho de hacer daño (lo del chico muerto no le importó demasiado, no lo conocía y no sabía porque los ladrones lo habían relacionado con el, pero vamos, tampoco le quitaba mucho el sueño). Si quería recuperarla, tendría que ir al oeste, así que fue a preparar provisiones para el viaje, comida, bebida, un libro por si se aburría, papel higiénico (importantísimo, no puedes luchar contra unos malhechores con el culo sucio, pierdes toda tu credibilidad), el móvil, cargador portátil y la vieja katana de su abuelo, con la que mató a trescientas personas. No, no estuvo en ninguna guerra, solo se le fue la pinza y empezó a matar gente por el pueblo. La policía tardó dos días en capturarlo, una desgracia vamos, pero seguro que a Hugo le ayudaría a sobrevivir en aquel territorio inhóspito.

domingo, 27 de agosto de 2017

Cosas de niños (parte 1)

La pequeña Lucy se tiró al suelo y empezó a llorar, porque su madre no le compraba el juguete que quería, una barbie, pero no una cualquiera, sinó la barbie mamporrera. Al ver que no le hacían ni caso se levantó y apuñaló al dependiente de la tienda con aquella muñeca de plástico que sus padres no querían regalarle.
-Cariño has visto lo que acaba de hacer la niña?- Preguntó el padre alarmado.
-Si, pero acuérdate de lo que nos dijo la psicóloga, lo único que quiere es llamar la atención y no tenemos que hacerle caso- dijo la madre mientras miraba unos zapatos de doscientos euros.
Lucy volvió a tirarse al suelo y a patalear hasta que el cansancio se apoderó de ella y le pidió a su madre que la llevase a casa, que estaba cansada. ¿Total, para que quería una muñeca manchada de sangre?
Esa misma noche mató al jardinero y al mayordomo por otra rabieta de las suyas, sus padres ya no sabían que hacer, esas no eran maneras para una niña tan pequeña, una vez que cumpliese los dieciocho que matase a quien quiera, pero hasta entonces la cosa tenía que cambiar. Ya habían probado de todo, psicólogos, exorcistas, castigarla sin televisión y sin gominolas, pero la niña seguía matando a todo aquel que le llevase la contraria (a sus padres no les hacía nada porque la niña esa una psicópata, pero aún guardaba un respeto por la familia). Buscando por internet encontraron un internado especial para niños psicópatas. El folleto decía que eran especialistas en hacer que dejasen el mal hábito de matar en poco tiempo, así que decidieron llamar para ver si había plaza para Lucy. 

sábado, 26 de agosto de 2017

Rob-arte

Alberto entró en el edificio, observando todo con mucho detenimiento, estaba prohibido utilizar la cámara de fotos, así que tenía que utilizar su memoria fotográfica para no olvidar ni el más mínimo detalle. Cruzó la habitación y allí estaba, “la oveja Lanita y el ladrón de viejas”, el último cuadro del prestigioso pintor John Andersen, un artista francés, cuya obra completa contaba la vida de una oveja. Algunos decían que era un amante de los animales, otros directamente lo llamaban zoofílico. Ese cuadro, que no medía más de cuarenta centímetros de alto y cincuenta de largo, valía mas de tres millones de euros, y Alberto estaba dispuesto a robarlo.
Su plan era volver por la noche, sin luz, esquivar al vigilante de seguridad o matarlo, eso ya dependía del camino que este tomase en su ruta, y llevarse el cuadro. Pero cuando llegó, vio luz en el museo y fuera había un cartel que anunciaba una fiesta benéfica a favor de los niños con cáncer de culo (no es que el dinero recaudado fuese a parar a un laboratorio para curar esta enfermedad, sino que sería destinado a crear más niños con cáncer de culo, pues los organizadores eran de un grupo supremacista de cáncer de culo).
Alberto, que era muy previsor cortó el suministro eléctrico de toda la manzana, se puso unas gafas de visión nocturna y entró a robar el cuadro. 
Llevó a cabo su objetivo en pocos minutos y sin ninguna baja, aparte de una enana con la que tropezó cuando iba a salir del edificio, pero no había por que preocuparse, el cuadro estaba bien (a la enana se la tuvieron que llevar en ambulancia, pero como no vale tres millones de euros pues tampoco nos vamos a preocupar mucho por lo que le pasó).
Alberto llegó a casa con su botín y lo colgó en la pared del salón, al lado de la lámpara de pie para que estuviese bien iluminado. Sus amigos le decían que lo vendiese, pero el chico se negaba, el cuadro era precioso y le hacia juego con el sofá. ¿Qué más se podía pedir?

viernes, 25 de agosto de 2017

La vida en el zoo

Éric vislumbró una hoja a un par de metros de donde estaba, por lo que seguramente tardaría unos diez minutos en alcanzarla. Era especialmente lento moviéndose por las ramas y en tierra, incluso para tratarse de un perezoso, así que empezó a avanzar hacia su objetivo antes de que se hiciese de noche. La gente que lo veía se exasperaba al ver esos movimientos tan pausados, pero el no tenía ninguna prisa, así que no iba a sucumbir a la presión. Estaba ya llegando a la hoja de la que se había encaprichado cuando cometió un error, cogió su brazo pensando que era la rama de un árbol, y al soltar el otro brazo cayó al suelo, muriendo en el acto. Fuera los niños gritaron traumatizados.

Héctor llevaba siete años saliendo con Paula, una pingüina preciosa, de aletas largas y pies ligeros, era la que mejor bailaba de todo el pueblo. Eso había llevado a nuestro pingüino a buscar la piedra más bonita que se podía permitir con su sueldo de heladero y a pedirle matrimonio. Ella dudó un poco pero al final le dijo que sí, y esa noche Héctor salió con su amigo Miguel a celebrarlo. Fueron al bar del pueblo y empezaron a beber hasta que acabaron con las existencias de licor del polo. Iban tan borrachos que volvieron a casa andando en zig-zag y cayéndose todo el rato. Fuera los niños los miraban y se reían de lo torpes que eran.

Marcos llegó a casa llorando. Su madre, Sara le preguntó que tal le había ido la escuela, pero el no tenía ganas de hablar, así que se fue a su rama dando un portazo. Ella subió a ver que le pasaba y el pequeño mandril le dijo que sus amigos se reían de el porque no tenía el culo lo bastante rojo. Su madre le dijo que no pasaba nada, que a algunos mandriles les tardaba más en avivarse el color de su trasero, pero el pequeño no quería que se rieran de el en clase, así que no entró en razón y se fue a la cama sin cenar.
Al día siguiente Marcos dijo que el no quería ir a clase, que se quedaría en casa hasta que su culo fuese más rojo. Harta de aquel comportamiento de niño pequeño, Sara lo puso en su regazo y le dio unos azotes. Aquel día sus amigos no se pudieron reír de Marcos.

jueves, 24 de agosto de 2017

Canción de fuego y trueno (parte 2)

Bruno se coló en la biblioteca municipal, tenía que conseguir ese libro como fuese. El único problema era que se encontraba en la zona secreta del edificio, solo los personajes más influyentes del país podían entrar ahí.
Cuando llegó donde estaba el guardia de seguridad, este paró al muchacho, que iba preparado con un ramo de flores envenenadas (que le había proporcionado Minnie, su puta habitual), que le estampó en toda la cara, matándolo en el acto. Bruno agarró las llaves del cinturón del guardia y pasó a la zona prohibida. Allí estaba el libro que buscaba, un manual de protomexicano, que le daría las claves para convertirse en alguien poderoso, y dejar de ser el mindudi al que todo el mundo insultaba y pegaba (aquello ya solo sería un recuerdo y quizás una práctica sexual ocasional). Cuando lo abrió, las luces empezaron a parpadear, una ráfaga de aire alzó el libro y de repente salió como una especie de forma gaseosa, que atravesó el techo. Todo volvió a la normalidad, y Bruno se dispuso a recuperar el libro, pero este había desaparecido, así que se marchó de la habitación, registró el cuerpo del guardia a ver si llevaba algo de valor encima (total, ya lo había matado, que más daba robarle) y se fue de allí.
Cerca de allí un niño andaba por el bosque buscando luciérnagas, cuando el vapor raro que había salido del libro se le apareció y adoptó una forma humana, aunque seguía siendo vapor. Al parecer se trataba del espíritu de Trump, que necesitaba poseer un cuerpo para proceder a la dominación mundial. El niño intentó resistirse, pero no era lo suficientemente fuerte, así que el ente se metió en su interior y lo controló. 
Trump fue hasta la comisaría más cercana, matando a todo aquel que se cruzaba en su camino, no fue difícil pues nadie sospecharía que un niñito de 7 años fuese un asesino (al menos al principio, luego con todo el cuerpo manchado de sangre igual la gente si debería haber notado que algo iba mal). Una vez allí, se acercó a los policías diciendo que se había perdido, y cuando estos bajaron la guardia, le robó la pistola a uno de ellos y lo mató con su propia arma, y al otro le quitó la porra y lo apaleó hasta la inconsciencia. 
Estuvo buscando cerca de una hora en los archivos hasta que encontró lo que quería, el historial de una ratoncita que era sospechosa de trabajar con los Ilumminati, ellos eran su verdadero objetivo, si unían el intelecto y la frialdad de Trump con los medios con los que este grupo contaba, serían totalmente invencibles.

miércoles, 23 de agosto de 2017

Canción de fuego y trueno

En un pequeño bosque de Japón se encontraba un ratoncito comiendo tranquilamente una noche de tormenta, cuando un rayo lo alcanzó. Lo normal sería pensar que el ratón murió, pero este no lo hizo, sinó que adquirió poderes eléctricos y adoptó el nombre de Pikachu.
Al ser tan exótico, todas las ratoncitas querían casarse con él (imagínate el ahorro en la factura de la luz), pero solo una lo consiguió. Esta se cambió el nombre a Pikacha (Como no pueden llevar anillos, porque tienen esos deditos tan pequeños, la costumbre en los ratones cuando se casa, es que uno de los dos se ponga el nombre del otro, pero correspondiente a su sexo). La pareja tuvo dos hijos, dos pequeños ratoncitos que se llevaban 3 años de diferencia. 
Parecía que todo iba bien en la vida de Pikachu, tenía todo lo que podía desear, fama, dinero y una gran carrera como surfista, pero esa atención de más hizo caer al roedor en una depresión, que solo acabo cuando este afiló la tabla de surf y la usó para hacerse el “harakiri”. A partir de ahí las cosas en la familia se torcieron; el pequeño de los hijos murió por la droga (iba a pillar un gramo de coca, cuando lo atropelló un camión de pepsi), la madre se metió a puta, y fue en este nuevo trabajo donde conoció a otro ratoncito y, tras darle un trato especial (le hacía descuentos, tragaba, etc) acabó conquistándole y casándose con él, cambiándose el nombre a Minnie, Minnie Mouse, pues este simpático putero era nada más y nada menos que Mickey Mouse. Esta decisión de su madre hizo que el hijo mayor de Pikachu, Charminder, se enfadase con ella y rompiesen su relación.
Unos años más tarde, Charminder volvió al lugar donde estuvo viviendo con su familia hasta la muerte de su padre. Allí encontró un pasadizo secreto que lo llevó hasta las pertenencias de Pikachu, y vio una serie de cosas que no esperaba (La tercera te sorprenderá, haz click para seguir leyendo). 
Según había estado investigando Pikachu, su mujer solo se había acercado a él por interés, ya que trabajaba con los Illuminati para hacerse con el control mundial y esto le sería mas fácil debido al trabajo de Pikachu en la compañia “Nintendo”. Esto hizo entender a Charminder la relación de su madre con su nuevo marido, pues solo con Nintendo no valía, necesitaba a Disney para poder llevar a cabo su plan.
 La ira acumulada de Charminder hacia su madre hizo que manifestase poderes de fuego, que utilizó para iluminar algo más la habitación donde se encontraba, y así pudo encontrar una bombilla. Nada más tocarla se dio cuenta de que ahí residía el alma de su padre, que quería comunicarse con él mediante señales lumínicas (esto lo supo porque era su hijo y estas cosas se saben). Charminder no llego a entender esas señales pero supuso que solo querían decir una cosa, Venganza. En realidad se equivocaba, pikachu solo quería que su hijo le borrase el historial de internet, pues había mucho porno raro ahí, no se que de una señora muy peluda que violaba a una oveja con el pene de un muerto o algo así.
Malinterpretando las palabras de su padre, Charminder decidió matar a su madre, que a esas horas ya se había hecho con el control mundial. Para ello decidió utilizar un ramo de flores envenenadas que le entregaría simulando hacer las paces con ella. No contento con esta idea , montó la organización “Cucamonga” para luchar contra los Illuminati que tanto daño habían hecho a su familia.

martes, 22 de agosto de 2017

El intruso

Todos los días Jack seguía el mismo ritual antes de meterse en la cama, llenaba un vaso de agua, lo dejaba al lado de la cama, se cepillaba los dientes, meaba, leía un par de capítulos de algún libro de fantasía medieval y se tocaba, tuviese ganas o no. Pero aquella noche, Jack estaba demasiado cansado, había tenido un día duro en el trabajo así que se saltó el paso del vaso de agua.
A las tres de la mañana se escuchó un estruendo. El chico vivía solo, así que alguien había entrado en la casa. Jack se levantó sigilosamente, abrió la puerta del armario y cogió un bate que guardaba para estas ocasiones. Salió del pasillo de puntillas y se dirigió al salón a ver si había alguien. La luz estaba apagada, por lo que el chico no pudo ver el mueble del pasillo con el que se dio en el dedo pequeño del pie. Jack tuvo que esforzarse mucho por no gritar de dolor y maldijo el puto mueble mentalmente.
Se asomó a la cocina, a ver si había alguien por ahí, pero nada, estaba desierto, fue hasta el salón, pero allí tampoco había nadie.
Estuvo durante 30 minutos dando vueltas por la casa, pero no veía nada, así que volvió a la habitación para intentar dormir un poco más antes de irse a trabajar. Le costó un poco, pero al final lo consiguió, pudo descansar unas cuantas horitas más, hasta las siete, hora a la que sonaba el despertador todos los días.
Se levantó a apagarlo, se sentó en el borde de la cama y miró al infinito, como todas las mañanas, hasta que sonase la segunda alarma cinco minutos después. Fue en ese momento cuando vio un vaso con agua encima de la mesita de noche, y debajo había un papel doblado. Lo abrió y pudo leer “No tienes chocolate, ¿quién coño no tiene chocolate en casa?".

lunes, 21 de agosto de 2017

Vida de una oveja

Lanita nació en una granja a las afueras de Ontario. Era la pequeña de trece hermanos y la preferida de su madre. Su lana era suave como algodón y blanca como la nieve (o la cocaína, que también es muy blanca). Estuvo viviendo en aquella pequeña granja durante sus tres primeros años de vida, y esta no podía ser mejor; podía pastar y correr por el prado durante todo el día, podía jugar con sus hermanos y hermanas y burlarse todos juntos de Pimienta, que era la oveja negra de la familia, y lo más importante, la esquilaban con regularidad; si os han esquilado alguna vez conoceréis esa agradable sensación, ese cosquilleo que produce la máquina al despegar la lana de vuestro cuerpo. Si no os han esquilado nunca no sabéis lo que os perdéis.
Cuando nuestra oveja tenía tres años fue separada de su familia, se la llevaron al este de Canadá, a una granja mucho más grande de su lugar de origen. Aunque al principio esto supuso un duro golpe en la vida de Lanita, al cabo de un tiempo se habituó a su nuevo hogar, y el conocer a ovejas de otros lugares la ayudó a abrir su mente. Se hizo amiga de una oveja llamada Blanquita y de un ovejo llamado Tom. Ambos fueron los primeros en darle la bienvenida a la granja y los que le explicaron como funcionaban las cosas allí.
Al cabo de un tiempo, Jimmy, el granjero, un tipo de aspecto desaliñado y muy solitario, empezó a interesarse por nuestra protagonista, le acariciaba más que a las demás y la esquilaba con más suavidad y más regularmente, aunque, al contrario que los otros granjeros que había conocido, que se ponían a su lado para llevar a cabo este trabajo, pues desde ahí les era más fácil actuar, Jimmy, se ponía delante de ella e insistía en que lo mirase a los ojos en todo momento. Esto no acababa de gustar a Lanita, que se sentía un poco sucia, pero no tenía ningún modo de quejarse y, al fin y al cabo, el granjero tampoco se había sobrepasado. Al menos, hasta que un día, cuando acabo de esquilarla, Jimmy cerró la puerta del granero, se acercó a Lanita por detrás y empezó a acariciarla. Eso no gustó a nuestra oveja, que empezó a balar para llamar la atención de sus compañeras, pero estas con la puerta cerrada no podían oírla, así que nadie paró a Jimmy cuando se bajo los pantalones.
Lanita no volvió a ser la misma a partir de aquel día, su carácter alegre y dicharachero se transformó en uno agrio y frío. Las demás ovejas dejaron de acercarse a ella e incluso sus amigos se distanciaron. Tal vez si Lanita les hubiese contado lo que pasó aquel día en el granero, la hubiesen ayudado y dado su apoyo, pero como podría hacerlo sin morirse de vergüenza? No, su secreto se iría a la barbacoa con ella, prefería que la mirasen con indiferencia a tener que aguantar miradas de lástima.
Una tarde de verano, Jimmy se llevó a Lanita hasta una cueva al este de Canadá. Allí escondido había un laberinto, con un montón de criaturas y pruebas. El granjero quería llegar hasta el centro de ese laberinto, pues al parecer, allí les aguardaba un inmenso premio, pero cuando llegaron lo único inmenso que había era un cíclope, que los capturó y los encerró en una jaula.
Tres meses después de aquello, la horrible criatura se comió a Jimmy, ya que decía que prefería mil veces el sabor de la carne humana, así que la oveja seguiría viva hasta que ya no le quedasen más prisioneros humanos. Al escuchar eso, Lanita suspiró tranquila, había por lo menos cuatro prisioneros más, así que aún cabía la posibilidad de que la salvase alguien. Fue durante el tiempo que el cíclope tardó en comerse a los tres primeros reos, cuando la oveja simpatizó con un humano llamado Derek, un hombre, alto, moreno y simpático, que la trataba con cariño y sin segundas intenciones. Gracias a él consiguieron escapar de aquella jaula y volver a la sociedad, aunque para ello tuvieron que engañar a una pobre niña.
Derek y Lanita fueron vagando por el mundo haciendo lo imposible por sobrevivir, viviendo de la caridad de la gente, de lo que encontraban por las calles y de algunas chapucillas que hacían. No fue una vida fácil, pero si feliz, Derek la trataba como su fiel compañera, y aunque a veces faltaba comida, nunca faltó el amor.
Nuestra querida oveja murió el 6 de mayo de 2014, de vieja, rodeada por Derek y el resto de sus amigos. Al día siguiente hicieron una barbacoa en su honor.

sábado, 19 de agosto de 2017

Diario de invasión, entrada 1

Estamos llegando al planeta conocido como “La Tierra”, un planeta en su mayor parte cubierto por agua, y según nuestros datos, dotado de una gran biodiversidad, aunque esta va disminuyendo poco a poco, debido a la acción tóxica que ejerce la especie dominante, unas criaturas racionales, egoístas y arrogantes que se hacen llamar “humanos”.
Nuestro objetivo es infiltrarnos entre ellos, mediante el dispositivo de camuflaje que inventó nuestro científico más famoso, “Xauxfpäuois IX”, y comprobar si realmente estos seres son tan malos como nuestros datos indican. En caso afirmativo procederíamos a la destrucción de la especie.
Acabamos de atravesar su atmósfera, ya nos queda poco para aterrizar. Nuestro trabajo es estudiar una zona conocida como España, por lo que llevamos dos ciclos lunares estudiando sus costumbres y su lengua para poder pasar desapercibidos.
Activamos los dispositivos, nuestros cuerpos están creciendo, pero han desaparecido nuestros tentáculos. Hemos practicado la transfiguración molecular miles de veces en el simulador, para poder adaptarnos a este cuerpo, pero aún no me acostumbro a este cuerpo tan básico e involucionado.
Bajamos de la nave, y nos da el sol en la cara, tenemos que entrecerrar el único par de ojos del que disponen estas criaturas hasta que se acostumbren a tal intensidad lumínica. Miramos las coordenadas en nuestro “slt” (sistema de localización terrestre) para saber cuál es la ciudad más próxima a nosotros.
Murcia allá vamos.

                                             Nave 24

viernes, 18 de agosto de 2017

Un amor complicado

Una vez que la Pantoja salió de la cárcel se reencontró con su amante secreto, Rajoy. Pensando que su amor no sería bien visto decidieron huir juntos a las Bahamas. Estuvieron esperando varias horas en el aeropuerto, hasta que les avisaron que su vuelo había sido cancelado. 
Se dieron cuenta de que lo único que querían era estar juntos sin importar el lugar, así que cogieron el primer autobús que encontraron. 
Su destino fue un pueblo abandonado cerca de Torrevieja, donde vivieron durante varias semanas siendo plenamente felices. Pero les faltaba algo, no querían ser gente normal y desconocida, necesitaban un público, alguien a quien poder impresionar y que los alabase.
Rajoy fue hasta una fuente situada en el centro del pueblo, lanzó una moneda al agua y deseó que hubiese gente en ese pueblo para que lo votasen para ser alcalde y así retomar su carrera política, pero sin que eso perjudicase su relación amorosa. 
Como es muy difícil sacar gente así de la nada, varios objetos y edificios fueron dotados del don del habla y decidieron votar a Rajoy como alcalde. Este, lleno de gozo, lo primero que hizo fue mandar construir una pirámide en el pueblo, que simbolizaría el gran poder que tenía y el agradecimiento a sus votantes. Una vez acabada, decidió subir a ver el paisaje, pero la cima estaba muy resbaladiza, resbaló y murió.
La Pantoja aprovechó la situación para estar, por fin, con el amor de su vida, el hijo de Rajoy, que se mantenía en la sombra para poder aprovecharse del poder de su padre sin tener la presión mediática. Pero aunque la pareja se quería mucho, su vida sexual era un poco aburrida, así que profanaron el cadáver de Rajoy, aprovechando el “rigor mortis”. No contentos con la necrofilia decidieron violar a una oveja al mismo tiempo que introducían un bastón en el ojete del alcalde muerto. Esto les satisfacía a más no poder´al principio, luego se aburrieron, por lo que fueron probando nuevas técnicas, cada vez más elaboradas, para mantener así la llama del amor. Pero hubo un momento en el que ya no les quedaba nada más que probar, así que decidieron irse a Japón con la oveja y el pene de Rajoy (el cadáver pesaba demasiado), donde fueron pioneros en el mundo del porno.

Historia de un salmón

Érase una vez un salmón vegano que se llamaba Mike (típico nombre de salmón). Vivía en un pequeño río con su pareja, Burbuja (que tipo de nombre de salmón es ese? Ah vale, me comentan que sus padres eran salmones hippies de los 60), una salmona de ojos azules y aletas grandes como carretas. Al poco de casarse (una ceremonia sencilla a la par que bonita, al lado de la cascada, con pocos invitados, solo la familia más próxima y unos cuantos amigos), un oso la cazó y se la comió. Mike no pudo hacer nada, solo nadar rápido para no correr la misma suerte que su salmona, a la que tanto quería. Nadó río abajo hasta que vislumbró a lo lejos unos juncos donde poder descansar.
Una vez hubo reposado buscó algo para comer, pues sus tripas le rugían, pero no encontró nada que pudiese ingerir, solo unos pececillos pequeños y el cuerpo de un mendigo muerto que flotaba por el río, pero Mike se negaba a comer carne, iba en contra de sus principios (te preguntarás porqué no se comía los juncos, pues no podía comérselos porque además de vegano era celíaco, y todo el mundo sabe 2 cosas de los juncos, que llevan mogollón de gluten y que estriñen que no veas). ¡Ay, como añoraba la nevera de su casa, llena de lechugas y quinoa! En ese momento, el pequeño salmón se acordó de su gran colección de imanes de todo el mundo, nunca los recuperaría. Desolado, empezó a llorar (que tú pensarás: "¿se le muere la mujer y no pasa nada, pero pierde los imanes y llora?"Pues si, porque todo el mundo sabe que el mar esta lleno de peces, pero una colección como esa...). En aquel momento llego un barquero encapuchado y le preguntó a Mike porqué lloraba. Al escuchar la triste historia del salmón, se le partió el corazón, necesitaba animar un poco a aquel pobre pez, así que se lo llevó a tomar algo y le contó un par de chistes y le enseño un par de memes.
Mike estaba más animado después de charlar un rato con aquel agradable desconocido, así que decidió seguir con su viaje (no sin antes intercambiar WhatsApps y mandarle una solicitud de amistad en facebook al señor barquero). El pequeño salmón se dio cuenta en su viaje que para volver a ser feliz debía abrir su corazón a nuevas personas y animales, pues cuantos más amigos, más posibilidades de que estos le regalasen imanes ( la gran pasión de su vida, había llegado incluso a matar por ellos). Y así fue, a lo largo de su descenso fue conocido a criaturas muy dispares, una ardilla surfista, un bacalao un poco soso, un cangrejo al que se le había ido la pinza, un cocodrilo vegano (intercambiaron recetas), pero el más raro de todos era un tortugo hiperactivo, Carlos, que solo quería echar carreras contra el salmón. Estos dos se hicieron muy amigos, tanto que se fueron de viaje juntos. Un día, después de mucho tiempo nadando, Mike se dio cuenta de que sentía cosas por Carlos (Aparte de salmón era un poco trucha, por parte de padre), que a su lado sentía que podía volar, que sería capaz de tocar el sol solo con estirar la aleta, y que ya era hora de declararse. Carlos le dijo que el sentía lo mismo y decidieron casarse en Hawaii lo más pronto posible, así que cogieron el primer barco y se fueron hacia allí (se cogieron literalmente, ya que les daba mucha pereza nadar hasta Hawaii, así que se agarraron fuerte al ancla del barco y ale, viaje gratis).

No mires atrás

Cristina era una chica de 17 años, morena, alta y de ojos verdes. Un día iba hacia casa, cuando noto que la seguían, se giró y vio una criatura similar a un rinoceronte, pero que se apoyaba solo sobre dos patas, medía unos 2 metros y pesaba unos 250 kilos. Cristina echó a correr con el espantoso monstruo detrás, hasta que llegó a su portal, sacó la llave e intentó abrir la puerta, pero estaba tan nerviosa que no era capaz de introducirla en la cerradura. Lo siguiente que recuerda es un dolor intenso en la espalda y luego una oscuridad abrumadora. 
Abrió los ojos y vio que estaba a la orilla de un río que se encontraba dentro de una cueva mal iluminada. Su instinto le señaló que era mejor que no tocase el agua y se quedó esperando a una barca que se acercaba lentamente. El bote tenia un farol que le permitió ver a una figura encapuchada remando. Al llegar la barca a la orilla, el barquero extendió la mano hacia Cristina, que se sacó una moneda del bolsillo y se la entregó. La figura le dijo a la muchacha que lo acompañara, que la llevaría a su destino. La muchacha subió a la barca y se quedo mirando el agua horrorizada, pues en su interior se veían un montón de figuras humanas vagando. Asustada le preguntó al barquero que era eso.
- Son las almas de aquellos que no consiguieron llegar al otro lado, será mejor que no toques el agua.- dijo el barquero.
De repente, se escuchó un rugido detrás de la barca, Cristina empezó a girar la cabeza lentamente, pero la figura que llevaba el barco le advirtió:
-No te gires, con esta oscuridad no verás nada, y mejor así, pues no se puede mirar a la criatura que ruge, las consecuencias serían horribles. 
Pasaron 20 minutos y el rugido seguía, Cristina ya muerta de curiosidad, pues ese sonido le recordaba al de la criatura que la había asesinado, y quería saber que era exactamente, abrió la mochila que llevaba en el momento de su muerte, que misteriosamente la había acompañado a aquel lugar, sacó el móvil, puso el modo linterna e iluminó el punto desde el que venía el ruido. El responsable de aquel terrible rugido no era ni más ni menos que un Ipod, justo en ese momento la muchacha entendió que todo eso no era más que una prueba y que no la había pasado. 
El barquero sacó el remo del agua y le atizó a Cristina en la cabeza, lanzándola así al río, donde su alma moraría para toda la eternidad.

El secreto del laberinto (Parte 2 y final)

Cuando Maya cruzó la puerta, vio un camino de tierra entre dos paredes de piedra muy altas, que casi no dejaban entrar la luz. Antes de emprender su camino pensó en alguna forma para encontrar el sendero de vuelta en caso de que se perdiera. Decidió ir arrastrando el mango del tridente para dejar así una marca que la llevase al punto de salida. Después de un cuarto de hora atravesando el laberinto se encontró con su primera encrucijada, delante de ella había un camino que giraba hacia la izquierda y otro que seguía recto. Como no tenía ni idea de por donde ir, pensó que lo más acertado sería echarlo a cara o cruz para que decidiese el universo (era un poco mística, la chiquilla). Lanzó una moneda y salió cara, así que tomó el camino de la izquierda y estuvo andando durante unos cinco minutos, hasta que apareció un gran obstáculo en el camino, una planta carnívora. Maya, que tenía mucha experiencia en el "Super Mario Bros 2", sabía que solo tenía tres opciones, esperar a que la planta se volviese a meter en la tubería, buscar a Yoshi para que este se comiese la planta y poder pasar tranquilamente, o utilizar una flor de fuego para destruir la planta. La chica no vio ninguna tubería, así que descartó la primera opción, al igual que la segunda, ya que no sabía donde iba a encontrar a Yoshi en aquel laberinto, así que optó por la tercera opción, utilizar fuego. El principal problema era que la única fuente de fuego que tenía en su poder la muchacha, era un mechero, y no creía que eso fuese suficiente como para neutralizar la planta, además si se acercaba un poco más a ese vegetal, seguramente le arrancaría la cabeza de un mordisco. Pero Maya, adicta a youtube y a la fabada (combinación mortal), tras muchas horas delante del ordenador, comprendió que solo había una manera de poder continuar, así que se puso de espaldas a la planta, se inclinó un poco y acercó el mechero a su trasero. El gas, resultado de dos platos de alubias, se unió al fuego del mechero creando así un lanzallamas (digno del cualquier Charizard), que fulminó a la planta en dos segundos.               Nuestra protagonista siguió andando por el laberinto durante horas, hasta que paró para descansar los pies y comer algo. Estaba acabando de comerse una manzana, cuando apareció un arco iris, a pocos metros de ella, del que bajaba canturreando un ser de pequeño tamaño, con una barba rojiza y un traje verde manzana.               
 -Hola, soy el duende irlandés Esmeraldo y necesito comer algo.-dijo el pequeño ser.                    
 -¿Y en que puedo ayudarte?¿Que comes?- preguntó Maya                      
 -Para poder alimentarme, tu sangre he de tragarme.- aclaró el duendecillo                      
La muchacha dio un paso atrás, sintiendo una extrema repugnancia por aquel ser, pues este hablaba rimando y eso era algo que Maya siempre había odiado. Lo de la sangre también le echaba un poquito para atrás, pero quien era ella para juzgar los hábitos alimentarios de aquella criatura?                      
El duende se acercó lentamente a ella, pero cuando estaba a punto de hincarle el diente en la pierna, la muchacha reaccionó y le dio un puntapié que lo devolvió al arco iris del que había aparecido, y se esfumaron ambos de golpe.                      
Maya siguió con su caminó, pero se estaba haciendo de noche así, que sacó la linterna y continuó media hora más, hasta que encontró un pequeño hueco en el muro donde pudo dormir sin que la molestara nadie.                      
Cuando se despertó ya era de día, así que prosiguió con su camino. De repente, escuchó un rugido delante de ella y fue corriendo a ver que pasaba. Salió del estrecho camino y llego a una pequeña plaza, y justo en el centro, encima de un pequeño altar, había una cajita dorada. Escuchó otra vez el estruendo y giró la cabeza a la derecha. Fue entonces cuando vio un cíclope feísimo, del tamaño de una casa, armado con un garrote y que la miraba fijamente. Este se dispuso a golpearla con su arma, pero justo en el último momento, la muchacha alzó el tridente y paró el golpe. La criatura se enfureció y se dispuso a darle una patada con todas sus fuerzas, pero su gran tamaño impedía que se pudiese mover con rapidez, por lo que Maya pudo esquivar el golpe y atacarlo con el tridente, que se clavó en la rodilla del gigante, de la que empezó a brotar un líquido rojizo.                      
Después de muchos intentos por parte del monstruo de golpear a la chica y de que esta le clavase el tridente en cada uno de ellos, el cíclope acabo inconsciente en el suelo. Fue entonces, cuando Maya pudo ver al fondo de la plaza unas jaulas. En una había cuatro esqueletos, y en la otra se encontraba un señor desmayado y una oveja. Maya corrió hasta la jaula y la forzó con la palanca, luego se arrodilló junto al hombre, y al ver que respiraba, sacó la cantimplora y le dio a beber un poco de agua. El señor empezó a toser y se intentó incorporar, levantó la cabeza y vio a la muchacha, que se presentó, acto seguido, el hombre le dio un abrazo y le contó su historia. Al parecer este señor era el padre de la muchacha, que ansioso por hacerse con la salsa szechuan, se había adentrado en el laberinto y había caído presa del cíclope. Este lo había encarcelado, junto con otros exploradores y la oveja, y se los iba comiendo poco a poco. De no haber sido por Maya, en unos días hubiese muerto, pues ya no quedaba nadie más.                      
Al escuchar la historia, la muchacha se emocionó, por fin había conseguido conocer a su padre, ahora podrían volver a casa y ser felices, pero antes debían hacerse con la salsa, ya que para ello habían emprendido esta aventura. Según el padre de la chica, la leyenda era falsa, y en la caja no había ninguna llave, sino un puñal que permitiría abrir el cuerpo del monstruo para arrebatarle la sangre, que era en realidad, la salsa tan codiciada.                      
 Después de esta ardua tarea, gracias a la cual, consiguieron tres litros de esta magnifica salsa, volvieron a casa, y se llevaron a la oveja, pues el padre de la chica no la quería dejar atrás, su cautiverio había sido muy duro y "Lanita" había sido su única amiga.                      
 Al llegar a casa, Maya corrió a buscar a su madre para darle la extraordinaria noticia, su padre había vuelto, pero cuando la señora vio al hombre que había traído a casa dio un paso atrás. Aquel no era el padre de Maya.

jueves, 17 de agosto de 2017

El secreto del laberinto (Parte 1)

Cuenta la leyenda que en algún lugar existe un laberinto enorme y que justo en el centro, custodiada por un cíclope armado, se encuentra una llave. Esa llave permite entrar en una sala especial de un banco de nueva York, que está repleta de Salsa Szechuan. Pocas personas han sido capaces de encontrar el laberinto, y aquellas que lo han hecho no han salido vivas de allí (ni muertas tampoco, no han salido).
Maya era una chica de 17 años, alta, pelirroja y con los ojos de color amarillo. La muchacha vivía con su madre en un ático en Toronto. Su padre desapareció cuando ella solo tenía 3 años, así que no recordaba casi nada de él.
Un día, buscando en el trastero unas telas para hacerse el disfraz de Halloween, Maya encontró unos libros de su padre y los apartó para darles una ojeada. Esa misma noche, empezó a leerlos, no eran muy interesantes, hablaban sobre varias leyendas y poco más, pero la chica creía que igual leyéndolos se sentía algo más cerca de ese padre que nunca conoció. Al pasar de página vio unos folios doblados, eran notas de su padre, en las que decía creer haber encontrado un laberinto que salía en el libro. Al día siguiente Maya le preguntó a su madre si su padre le había hablado de eso alguna vez, pero ella no sabía nada, lo único que recordaba era levantarse un día de la cama y que su marido se había ido, dejando solo una nota que ponía "me he ido, pero ve comprando pollo cariño, que cuando vuelva quiero nuggets", y ahí estaba, el pollo congelado desde hacía 14 años, esperando a su regreso.
Maya decidió, que aprovecharía el viaje que tenía planeado hacer con sus amigos, Carolina y Marcos, en Navidad para ir al lugar que había señalado su padre a ver si había alguna pista sobre el.
El mapa que había encontrado nuestra protagonista señalaba una pequeña cueva al Este de Canadá, así que los 3 amigos se dirigieron hacia allí.
Al lado de la cueva vieron un cartel que ponía "no pasar", pero pasaron. Nada más entrar Maya vio algo reluciente que sobresalía de detrás de una roca, se trataba nada más y nada menos que de un tridente. La chica nada más verlo se enamoró de el, medía 1,80m, era de un color verde metalizado precioso y supuso que le podría ser de ayuda, pues no sabían si habría algún animal salvaje dentro de la cueva.
Siguiendo las indicaciones del mapa llegaron hasta una pared de piedra, donde se podía leer una inscripción:
 "Solo uno puede pasar
  Los demás han de esperar
Todo aquel que pase de más
Su sangre habrá que derramar"
Después de tocar todas las "a" como ponía en las instrucciones del padre de Maya, se produjo una brecha en la pared, que se fue agrandando hasta dar lugar a una puerta por la que cabían dos personas. Al otro lado se veía el cielo y lo que Maya suponía que era la entrada al laberinto.
La chica fue a despedirse de sus amigos, aunque estos dijeron que querían ir con ella, pero todo el mundo sabe que si a algo hay que hacerle caso en este mundo es a una advertencia escrita en verso (aunque sea rima asonante).
Nada más pasar por la abertura, esta se cerró de golpe, asustando a la pobre Maya, que ya venía un poco acojonaíta de casa. Se acercó a la puerta de lo que parecía ser el laberinto, pero estaba cerrada, así que miro por los alrededores para buscar algún objeto con el que abrir la puerta (no quería cargarse el tridente si podía evitarlo). Al final, encontró una palanca, al lado de un colchón que olía a vino, un par de revistas porno y unas jeringuillas, lo que hizo sospechar a la chica que el lugar no era tan secreto.

Quien no corre huele

Hacía tanto frío que el río de la ciudad se había congelado por completo, así que Mario y sus amigos decidieron ir a patinar sobre hielo. El...