lunes, 30 de octubre de 2017

Un pollo de otro mundo (parte 1)

Un cartel de "no pasar" bloqueaba el camino que Carlitos había tomado aquel día en su ruta por el bosque que rodeaba su casa, pero hizo caso omiso y siguió aquel sendero hasta encontrar un edificio abandonado. El niño, lleno de curiosidad, abrió la puerta principal y vio la oscuridad que reinaba en el interior, pues no había una ventana que no estuviese cubierta con tablones. Se disponía a marcharse cuando observó una tenue luz al final de un largo pasillo, así que se adentró en la negrura casi absoluta para poder encontrar el origen de aquel resplandor. Al llegar no pudo creer lo que veían sus ojos, pues ante él se encontraba un pollo, vestido con unos vaqueros rotos, una camisa blanca de lino, pajarita y un sombrero de copa, sentado en una mecedora mientras con el ala derecha sujetaba una vieja lámpara de aceite. El animal miró fijamente al niño durante diez segundos, aunque a Carlitos le pareció una eternidad, aquello empezaba a asustarlo un poco. Después de ese tiempo, el animal saludó al muchacho con un “hola” y un levantamiento de ala. El niño, boquiabierto, contestó por cortesía, aunque estaba ya preparándose para echar a correr y volver con su madre, estaba seguro de que iba a tener pesadillas con eso durante una larga temporada.
-No te vayas, déjame que te cuente mi historia antes, no voy a hacerte ningún daño- Dijo el ave, que detectó la necesidad del niño de huir de aquella escena tan extravagante.
El niño, muerto de miedo, pero al mismo tiempo llenó de curiosidad, decidió sentarse y escuchar la historia, que cuanto menos prometía ser interesante.
Al parecer, el pollo era en realidad un alienígena, un habitante del planeta Croctus, que vino en una expedición de reconocimiento a la Tierra y le gustó tanto que se quedó. Su especie tenía la capacidad de intercambiarse el cuerpo con otras criaturas, y él lo hizo con un pollo y adoptó el nombre de McNugget. En principio parece que está bien y es fácil ser un ave, pero a largo plazo esa vida es muy dura (no la quiero yo para mis hijos), y el ya llevaba cincuenta años así. Necesitaba cambiar de cuerpo o moriría, pero ya que lo hacía quería probar la vida de un niño humano, así que se recluyó en aquel edificio esperando a que llegase el niño que el destino elegiría como su salvador.
Carlitos escuchó aquella historia muy atento, y cuando se dio cuenta de lo que el señor McNugget le estaba insinuando se negó en rotundo, él no quería ser un animal de granja, estaba contento siendo un niño. El pollo le insistió y utilizó la experiencia que le había dado su larga vida para engañar al niño y que este aceptara, pero solo lo hizo con una condición, que la experiencia no durase más de dos semanas. McNugget, aceptó, eso le bastaría para reponerse y seguir con su vida otros cincuenta años más, así que empezaron el proceso de transformación.

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