jueves, 14 de septiembre de 2017

Cuando el río suena agarra la nutria

Eran las doce de la mañana cuando se vio por primera vez aquella nave surcando el cielo, su forma era como la de una medusa, con una umbrela blanca y una especie de tentáculos metálicos rodeándola. Los habitantes de aquella ciudad, siguieron aquella obra de ingeniería alienigena con la mirada y supusieron que el lugar en el que aterrizaría sería el descampado del norte, aplastando así a alguno de los mendigos que siempre solían rondar por la zona, por lo que fueron corriendo hasta allí (a todo el mundo le gusta ver como muere un sintecho).
Llegaron justo para ver como se posaba la nave, introduciendo los tentáculos de acero en la superficie terrestre como si de unas raíces se trataran. Al estabilizarse en el suelo, se empezó a abrir una puerta, y descendió una rampa de la abertura hasta el suelo. Los ciudadanos lograron ver la sombra de una extraña criatura en el umbral y dieron un paso atrás aterrorizados, entonces el extraño ser dio un paso adelante y por fin vieron su cuerpo, era redondo y marrón, pues se trataba ni más ni menos que de una cebolla gigante que había cobrado vida. La gente se empezó a reír, no creía como podían haber sentido pánico de una cebolla, que daño podía hacerles? La pobre cebolla vio este gesto como una humillación, esos terrestres se estaban riendo de ella, así que lo iban a pagar muy caro. Sacó el arma de un bolsillo que tenía detrás (o al menos yo espero que fuese un bolsillo), y empezó a disparar a la gente, que se fue desintegrando según impactaba el rayo mortífero en sus cuerpos. La multitud se deshizo en gritos y algunos empezaron a correr para salvar la vida, otros en cambio, intentaron hacerle frente a la cebolla, pero lo único que conseguían era hacerles cortes superficiales, cosa que no afectaba mucho a la cebolla, por aquello de que están formadas por capas, pero si que afectaba al agresor, que de repente se echaba a llorar y quedaba totalmente indefenso. 
Todo era caos, hasta que vinieron los bomberos y lograron matar a aquel ser con la ayuda de una antena de telefonía que se encontraba en aquel descampado, partiendo a la cebolla en dos.
Una parte se la llevó el equipo de científicos del estado para investigar aquella extraña forma de vida,, la otra parte no la pudieron encontrar, solo quedaban unas pequeñas huellas de animal, así que supusieron que ya se la habrían comido. 
En la zona este de la ciudad un pequeño mapache corría con la cebolla en sus patas delanteras, hasta llegar a un río, donde sumergió aquel suculento alimento que había encontrado de casualidad. Los líquidos de la cebolla fluyeron por el río hasta llegar a la red de distribución, medio por el cual, una pequeña parte de aquella cebolla del espacio logró llegar a todas las casas de la ciudad. 
Pasaron unos días hasta ver el primer efecto secundario, un chico de diecisiete años, tras beberse dos litros de agua después de jugar un partido de tenis en la wii, se convirtió de repente en una cebolla gigante y mató a su familia. Poco a poco esto se fue repitiendo por toda la ciudad, el infierno se había desatado en forma de cebolla.

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