lunes, 4 de septiembre de 2017

Cosas de la edad

Solo quedaban tres horas, cuarenta minutos y tres segundos para que el meteorito impactara contra la ciudad de Mericles, y solo había un ser capaz de impedir este acontecimiento, un niño de 8 años llamado Mike.
La población, ajena al inminente final, seguía con su rutina de todos los días, hasta que el meteorito tapó el sol y el cielo se oscureció de repente. Todo el mundo empezó a correr, la gente se empujaba para intentar llegar a un lugar seguro, sin sospechar que no existía lugar seguro. Los saqueos empezaron a los quince minutos, había gente que ya empezaba a sospechar que no iba a sobrevivir, así que se fue con su familia para despedirse o cometía delitos, ahora ya no importaba nada.
Solo quedaban cinco minutos para que el meteorito impactara contra la ciudad y no parecía que Mike fuese a hacer nada por evitarlo, y aunque hubiese hecho algo ya era tarde, pues la ciudad estaba en ruinas por los actos delictivos de la gente, causados por la desesperación. Mike sonreía, ese caos era para el como el oxígeno, se alimentaba del sufrimiento de las personas. 
El meteorito impactó contra la ciudad mientras Mike soltaba una carcajada. Ahora ya no quedaba nada de lo que antaño era Mericles.
-¡Mike deja ya de jugar que nos vamos!- gritó Mercedes, su madre, desde lejos, pero el niño se quedó ahí de pie, contemplando todo el caos, orgulloso de si mismo.
-Que te he dicho que nos vamos!- dijo la madre de Mike mientras se acercaba a donde se encontraba el chiquillo.
Cuando llegó, se quedo mirando todo el desastre que había formado el pequeño, había un montón de piezas de lego tiradas por el suelo, y a una esquina, se encontraba el dueño de la tienda de juguetes, inerte, sobre un charco de sangre, con un cuchillo clavado en el corazón. 
Mercedes se quedo boquiabierta por la precisión de la puñalada, esa técnica era la de un profesional, aunque Mike solo llevaba matando un par de años. Satisfecha lo cogió de la mano y fueron hasta la salida, pero allí se encontraron con la policía, que los esposó y se los llevó al calabozo.
El juicio no fue muy favorable para esta pequeña familia, las cámaras de seguridad habían grabado todo lo que había pasado, así que no había manera de librarse de la sentencia. Mercedes fue condenada a ir a la cárcel durante diez años y un día, en los que además debía recibir clases de maternidad, para que fuese una buena madre (las buenas madres no permiten matar a niños tan pequeños), mientras tanto Mike iría a un internado especializado en niños psicópatas para quitarle el mal hábito. Fue allí donde conoció a Lucy.

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