viernes, 15 de septiembre de 2017

21 de julio del 96, hola chata ¿como estás?

Neil Armstrong y Edwin Aldrin, más conocido como “Buzz”, alunizaron el 20 de julio de 1969, pero hasta el día siguiente no pudieron salir de la nave, lo que hizo que se acrecentaran sus nervios y que estuviesen muy emocionados por lo que iban a hacer, ya que serían los primeros hombres en pisar la luna, eso les llenaba de dicha, pues les honraba mucho saber que su país tenía esa confianza en ellos, y lo más importante, sabían que si conseguían llegar de vuelta a la Tierra, se iban a hinchar a follar. 
Llegó la hora de bajar las escaleras del Apollo 11 y poner los pies en la superficie lunar, que de lejos, parecía la cara de un adolescente, con tanto cráter, pero visto desde tan cerca, no era muy diferente de cualquier descampado que puedas encontrar en la periferia de una gran ciudad. Habían pensado varias frases para aquel momento, pues suponían que les iban a dejar decir unas palabras, aunque al final se decantaron por la ya conocida “Un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la humanidad”, una frase que les había salido unos días atrás en una galleta de la fortuna del chino de la esquina. Estuvieron unos cinco minutos siendo grabados por las cámaras, luego se hicieron una foto para subir a instagram con el hashtag “aquísufriendo”, y se dispusieron a subir aquellas escaleras de metal que conectaba con la nave que les llevaría de vuelta a casa, su misión había acabado. 
Fue entonces, cuando unas pequeñas bolas de luz brotaron del suelo lunar, seguidas por unas manos de color azul, formadas por cuatro dedos largos y huesudos, con uñas largas y pintadas de color verde fosforito. Estos seres empezaron a acercarse a los dos astronautas, que se habían quedado como hipnotizados por aquel espectáculo, y que solo despertaron cuando las uñas empezaron a rasgar su traje espacial. 
Los muchachos subieron rápido y se metieron en la nave, pero las manos seguían intentando llegar hasta ellos, por lo que se fueron hasta el panel de control e intentaron conectar con la Nasa, pero era la hora del almuerzo, así que no les cogió nadie el teléfono. Se volvieron a acercar a la ventana circular que había en la puerta de la nave, para ver si había cambiado algo la situación, pero todo seguía igual. En ese momento, de uno de los cráteres que había alrededor apareció una especie de vaca de color verde, pero que en vez de manchas tenía rayas, y sus cuernos habían sido sustituidos por dos antenas metálicas
Este extraño animal empezó a comerse todas las manos azules del lugar hasta que no quedó ninguna, entonces cayó al suelo y se apretó las ubres con las patas delanteras, estaba claro que le dolía algo. Los dos astronautas, ambos animalistas y veganos, no pudieron ver como el pobre animal sufría así que salieron a socorrerlo. Cuando llegaron a su lado entendieron, que lo que le pasaba era que tenía una gran cantidad de leche acumulada, por lo que se dispusieron a ordeñarla. De aquellas tetillas salió un elixir dorado, que los muchachos guardaron en botes de cristal, para llevarlo a la tierra y estudiarlo.
Una vez aterrizaron en su país nuevamente le entregaron los botes al gobierno, que los guardó en una base militar secreta, pues al analizarlos, descubrieron que este extraño fluido permitiría a aquel que lo bebiese controlar la mente de toda la humanidad.

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