lunes, 21 de agosto de 2017

Vida de una oveja

Lanita nació en una granja a las afueras de Ontario. Era la pequeña de trece hermanos y la preferida de su madre. Su lana era suave como algodón y blanca como la nieve (o la cocaína, que también es muy blanca). Estuvo viviendo en aquella pequeña granja durante sus tres primeros años de vida, y esta no podía ser mejor; podía pastar y correr por el prado durante todo el día, podía jugar con sus hermanos y hermanas y burlarse todos juntos de Pimienta, que era la oveja negra de la familia, y lo más importante, la esquilaban con regularidad; si os han esquilado alguna vez conoceréis esa agradable sensación, ese cosquilleo que produce la máquina al despegar la lana de vuestro cuerpo. Si no os han esquilado nunca no sabéis lo que os perdéis.
Cuando nuestra oveja tenía tres años fue separada de su familia, se la llevaron al este de Canadá, a una granja mucho más grande de su lugar de origen. Aunque al principio esto supuso un duro golpe en la vida de Lanita, al cabo de un tiempo se habituó a su nuevo hogar, y el conocer a ovejas de otros lugares la ayudó a abrir su mente. Se hizo amiga de una oveja llamada Blanquita y de un ovejo llamado Tom. Ambos fueron los primeros en darle la bienvenida a la granja y los que le explicaron como funcionaban las cosas allí.
Al cabo de un tiempo, Jimmy, el granjero, un tipo de aspecto desaliñado y muy solitario, empezó a interesarse por nuestra protagonista, le acariciaba más que a las demás y la esquilaba con más suavidad y más regularmente, aunque, al contrario que los otros granjeros que había conocido, que se ponían a su lado para llevar a cabo este trabajo, pues desde ahí les era más fácil actuar, Jimmy, se ponía delante de ella e insistía en que lo mirase a los ojos en todo momento. Esto no acababa de gustar a Lanita, que se sentía un poco sucia, pero no tenía ningún modo de quejarse y, al fin y al cabo, el granjero tampoco se había sobrepasado. Al menos, hasta que un día, cuando acabo de esquilarla, Jimmy cerró la puerta del granero, se acercó a Lanita por detrás y empezó a acariciarla. Eso no gustó a nuestra oveja, que empezó a balar para llamar la atención de sus compañeras, pero estas con la puerta cerrada no podían oírla, así que nadie paró a Jimmy cuando se bajo los pantalones.
Lanita no volvió a ser la misma a partir de aquel día, su carácter alegre y dicharachero se transformó en uno agrio y frío. Las demás ovejas dejaron de acercarse a ella e incluso sus amigos se distanciaron. Tal vez si Lanita les hubiese contado lo que pasó aquel día en el granero, la hubiesen ayudado y dado su apoyo, pero como podría hacerlo sin morirse de vergüenza? No, su secreto se iría a la barbacoa con ella, prefería que la mirasen con indiferencia a tener que aguantar miradas de lástima.
Una tarde de verano, Jimmy se llevó a Lanita hasta una cueva al este de Canadá. Allí escondido había un laberinto, con un montón de criaturas y pruebas. El granjero quería llegar hasta el centro de ese laberinto, pues al parecer, allí les aguardaba un inmenso premio, pero cuando llegaron lo único inmenso que había era un cíclope, que los capturó y los encerró en una jaula.
Tres meses después de aquello, la horrible criatura se comió a Jimmy, ya que decía que prefería mil veces el sabor de la carne humana, así que la oveja seguiría viva hasta que ya no le quedasen más prisioneros humanos. Al escuchar eso, Lanita suspiró tranquila, había por lo menos cuatro prisioneros más, así que aún cabía la posibilidad de que la salvase alguien. Fue durante el tiempo que el cíclope tardó en comerse a los tres primeros reos, cuando la oveja simpatizó con un humano llamado Derek, un hombre, alto, moreno y simpático, que la trataba con cariño y sin segundas intenciones. Gracias a él consiguieron escapar de aquella jaula y volver a la sociedad, aunque para ello tuvieron que engañar a una pobre niña.
Derek y Lanita fueron vagando por el mundo haciendo lo imposible por sobrevivir, viviendo de la caridad de la gente, de lo que encontraban por las calles y de algunas chapucillas que hacían. No fue una vida fácil, pero si feliz, Derek la trataba como su fiel compañera, y aunque a veces faltaba comida, nunca faltó el amor.
Nuestra querida oveja murió el 6 de mayo de 2014, de vieja, rodeada por Derek y el resto de sus amigos. Al día siguiente hicieron una barbacoa en su honor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Quien no corre huele

Hacía tanto frío que el río de la ciudad se había congelado por completo, así que Mario y sus amigos decidieron ir a patinar sobre hielo. El...