jueves, 31 de agosto de 2017

Minnie, historia de una prostituta (parte 1)

El hielo golpeaba el vaso cada vez que Minnie tomaba un trago, ese ruido la relajaba, y el copazo de whisky tambien, sobretodo el copazo de whisky.Había sido un día duro en el trabajo, un par de subordinadas se habían ido de los Illuminati por culpa de Trump y su manía de agarrar coños, más tarde se había enterado de que la organización secreta “cucamonga” cada vez contaba con más miembros, ojalá supiese donde se encontraba su base secreta, había buscado por todos lados, excepto Seattle, quien querría montar una organización allí? Sabía que se le escapaba algo, pero no podía comprender el que, era en días como esos en los que se planteaba si de verdad había hecho bien al entrar en este mundo de locos o si se tenía que haber negado a participar.
Todo empezó una noche oscura de verano, Minnie vagaba las calles prostituyéndose, no por necesidad, sinó por vicio. En aquel entonces aún no estaba casada, así que utilizaba su nombre de soltera, Selena.
Iba con un vestido que apenas tapaban su cuerpo, pero ese era el objetivo, enseñar la mercancía. Como vio que no venía nadie decidió descansar un rato y se fue al bar de la esquina a comer un poco de queso. Todo estaba vacío, solo había una mesa ocupada por un hombre y un pato, ambos vestidos de negro y con gafas de sol, lo que llamo la atención de nuestra simpática puta, porque ir de negro en verano es un suicidio, todos sabemos que la ropa oscura da más calor. Se acercó a la barra y pidió su plato de queso, entonces se acercó el pato y se presentó, su nombre era Lucas. Selena creía que este se acercaba para ligar con ella, pero se equivocaba de cabo a rabo.
Lucas le ofreció un trabajo, seguiría siendo puta, pero no tendría que trabajar en la calle, le dejarían un local y una habitación, también le prometieron un buen sueldo y clientes influyentes con los que podría ganarse unas buenas propinas, pero no podía hacer preguntas. Selena aceptó, pero no se conformó con ese puesto mucho tiempo, conoció a un ratón, Pikachu, al que le había alcanzado un rayo dotándolo de unos poderes eléctricos y un pene extraordinarios. Este era dueño de una empresa importante llamada Nintendo, por lo que si Selena conseguía casarse con el se haría con la mitad este negocio. Fue en ese momento cuando todo cambió para siempre.
Sus jefes se enteraron de lo que se proponía la ratoncita, y al contrario de lo que esta se creía, la animaron a seguir adelante y le ofrecieron un ascenso, sería un miembro importante de aquella empresa, así que debían contarle en que consistía todo aquello. El puticlub no era más que una tapadera para hacerse con las empresas más importantes del mundo y poco a poco ir conquistando todo el mundo, pero para eso la ratoncita debía comprometerse y unos años después, una vez que ya nadie sospechase, matar a su marido para hacerse con el poder de Nintendo. Minie ávida de poder aceptó la propuesta y poco después, siguiendo las órdenes de sus jefes le pidió a Pikachu que se casaran, este aceptó, firmando así su sentencia de muerte.

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