viernes, 18 de agosto de 2017

Historia de un salmón

Érase una vez un salmón vegano que se llamaba Mike (típico nombre de salmón). Vivía en un pequeño río con su pareja, Burbuja (que tipo de nombre de salmón es ese? Ah vale, me comentan que sus padres eran salmones hippies de los 60), una salmona de ojos azules y aletas grandes como carretas. Al poco de casarse (una ceremonia sencilla a la par que bonita, al lado de la cascada, con pocos invitados, solo la familia más próxima y unos cuantos amigos), un oso la cazó y se la comió. Mike no pudo hacer nada, solo nadar rápido para no correr la misma suerte que su salmona, a la que tanto quería. Nadó río abajo hasta que vislumbró a lo lejos unos juncos donde poder descansar.
Una vez hubo reposado buscó algo para comer, pues sus tripas le rugían, pero no encontró nada que pudiese ingerir, solo unos pececillos pequeños y el cuerpo de un mendigo muerto que flotaba por el río, pero Mike se negaba a comer carne, iba en contra de sus principios (te preguntarás porqué no se comía los juncos, pues no podía comérselos porque además de vegano era celíaco, y todo el mundo sabe 2 cosas de los juncos, que llevan mogollón de gluten y que estriñen que no veas). ¡Ay, como añoraba la nevera de su casa, llena de lechugas y quinoa! En ese momento, el pequeño salmón se acordó de su gran colección de imanes de todo el mundo, nunca los recuperaría. Desolado, empezó a llorar (que tú pensarás: "¿se le muere la mujer y no pasa nada, pero pierde los imanes y llora?"Pues si, porque todo el mundo sabe que el mar esta lleno de peces, pero una colección como esa...). En aquel momento llego un barquero encapuchado y le preguntó a Mike porqué lloraba. Al escuchar la triste historia del salmón, se le partió el corazón, necesitaba animar un poco a aquel pobre pez, así que se lo llevó a tomar algo y le contó un par de chistes y le enseño un par de memes.
Mike estaba más animado después de charlar un rato con aquel agradable desconocido, así que decidió seguir con su viaje (no sin antes intercambiar WhatsApps y mandarle una solicitud de amistad en facebook al señor barquero). El pequeño salmón se dio cuenta en su viaje que para volver a ser feliz debía abrir su corazón a nuevas personas y animales, pues cuantos más amigos, más posibilidades de que estos le regalasen imanes ( la gran pasión de su vida, había llegado incluso a matar por ellos). Y así fue, a lo largo de su descenso fue conocido a criaturas muy dispares, una ardilla surfista, un bacalao un poco soso, un cangrejo al que se le había ido la pinza, un cocodrilo vegano (intercambiaron recetas), pero el más raro de todos era un tortugo hiperactivo, Carlos, que solo quería echar carreras contra el salmón. Estos dos se hicieron muy amigos, tanto que se fueron de viaje juntos. Un día, después de mucho tiempo nadando, Mike se dio cuenta de que sentía cosas por Carlos (Aparte de salmón era un poco trucha, por parte de padre), que a su lado sentía que podía volar, que sería capaz de tocar el sol solo con estirar la aleta, y que ya era hora de declararse. Carlos le dijo que el sentía lo mismo y decidieron casarse en Hawaii lo más pronto posible, así que cogieron el primer barco y se fueron hacia allí (se cogieron literalmente, ya que les daba mucha pereza nadar hasta Hawaii, así que se agarraron fuerte al ancla del barco y ale, viaje gratis).

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