jueves, 24 de agosto de 2017

Canción de fuego y trueno (parte 2)

Bruno se coló en la biblioteca municipal, tenía que conseguir ese libro como fuese. El único problema era que se encontraba en la zona secreta del edificio, solo los personajes más influyentes del país podían entrar ahí.
Cuando llegó donde estaba el guardia de seguridad, este paró al muchacho, que iba preparado con un ramo de flores envenenadas (que le había proporcionado Minnie, su puta habitual), que le estampó en toda la cara, matándolo en el acto. Bruno agarró las llaves del cinturón del guardia y pasó a la zona prohibida. Allí estaba el libro que buscaba, un manual de protomexicano, que le daría las claves para convertirse en alguien poderoso, y dejar de ser el mindudi al que todo el mundo insultaba y pegaba (aquello ya solo sería un recuerdo y quizás una práctica sexual ocasional). Cuando lo abrió, las luces empezaron a parpadear, una ráfaga de aire alzó el libro y de repente salió como una especie de forma gaseosa, que atravesó el techo. Todo volvió a la normalidad, y Bruno se dispuso a recuperar el libro, pero este había desaparecido, así que se marchó de la habitación, registró el cuerpo del guardia a ver si llevaba algo de valor encima (total, ya lo había matado, que más daba robarle) y se fue de allí.
Cerca de allí un niño andaba por el bosque buscando luciérnagas, cuando el vapor raro que había salido del libro se le apareció y adoptó una forma humana, aunque seguía siendo vapor. Al parecer se trataba del espíritu de Trump, que necesitaba poseer un cuerpo para proceder a la dominación mundial. El niño intentó resistirse, pero no era lo suficientemente fuerte, así que el ente se metió en su interior y lo controló. 
Trump fue hasta la comisaría más cercana, matando a todo aquel que se cruzaba en su camino, no fue difícil pues nadie sospecharía que un niñito de 7 años fuese un asesino (al menos al principio, luego con todo el cuerpo manchado de sangre igual la gente si debería haber notado que algo iba mal). Una vez allí, se acercó a los policías diciendo que se había perdido, y cuando estos bajaron la guardia, le robó la pistola a uno de ellos y lo mató con su propia arma, y al otro le quitó la porra y lo apaleó hasta la inconsciencia. 
Estuvo buscando cerca de una hora en los archivos hasta que encontró lo que quería, el historial de una ratoncita que era sospechosa de trabajar con los Ilumminati, ellos eran su verdadero objetivo, si unían el intelecto y la frialdad de Trump con los medios con los que este grupo contaba, serían totalmente invencibles.

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